El asunto de los límites, por Alberto Suárez Ledo
julio 4, 2018
Negociación y compromiso, por Samuel Rodríguez González
julio 18, 2018

Ser el jefe, por Gustavo Luis Velásquez

Cuando se trata de ser el jefe, es decir de coordinar equipos de trabajo, el tema de la influencia vinculado a la eficiencia se hace más apremiante.

El mundo del desarrollo gerencial, puede equipararse a un viaje en el cual hay diferentes estaciones y actividades de diferente índole que debemos identificar y cumplir para tomar conciencia de las responsabilidades que debemos dejar o asumir, según el momento nos lo indique. Es un viaje que como líderes no podemos abandonar, esencialmente por dos sencillas y poderosas razones:

1. Porque el equipo de gente que coordinamos necesita seguir avanzando; y
2. Porque nunca podremos alcanzar nuestros sueños, si no mejoramos de manera constante.

Para muchos existe la creencia de que ser el jefe significa delegar las responsabilidades en otros y asumir las “ventajas” que otorga la autoridad formal, elevándonos a posiciones alejadas del equipo de trabajo. Lo cierto también, es que las mismas cualidades que nos llevaron a ser jefes, no son precisamente las mismas que se necesitan para ser jefes, y es por ello que este es un viaje durante el cual debemos estar atentos a los cambios que impone el entorno y la evolución de la función en sí.

 

Según Linda A. Hill y Kent Lineback, en su reciente libro titulado “Being the Boss” publicado por Harvard Business Review, hay “tres imperativos” que deben asumir todos aquellos que lleguen a ser jefes. El primer imperativo es “manejarse a uno mismo”, que es ese difícil balance entre el manejo de la autoridad formal y la relación humana, más no íntima en lo personal, con el equipo de trabajo, y el uso de la influencia como herramienta para motivar y movilizar. El segundo imperativo se refiere a “manejar la red de relaciones”, lo cual consiste en tener la visión para determinar quién debe estar dentro o fuera de esa red, con el objeto de lograr el mejor desempeño del equipo y del logro de sus objetivos. Finalmente el tercer imperativo se refiere a la capacidad de “crear y manejar el equipo”, lo cual consiste en crear y refinar ese futuro que usted como jefe y su equipo están tratando de crear, la definición de roles, reglas y niveles de desempeño , así como el necesario espíritu de equipo.

Podemos observar que para cualquiera de los tres imperativos, la responsabilidad es el elemento central ante la función de ser jefe, o en otras palabras… de ser líder y de ser creadores de futuro en equipo. Es por ello que lograr generar confianza en el equipo de trabajo, es una de las metas que debe estar muy clara cuando se asume el rol de líder, y es aquí donde nos encontramos frente a una distinción esencial cuando hablamos de autoridad; autoridad “formal” que es la impuesta por el cargo, pero que finalmente no influye en el ánimo de los integrantes del equipo de trabajo; versus la autoridad que llega a convertirse realmente en “influencia”, y es la que se gana creando confianza; la confianza como producto del trato justo y considerado hacia los equipos de colaboradores.

Gustavo Luis Velásquez.

Comments are closed.