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Recientemente tuve la oportunidad facilitar la negociación del contrato colectivo de una de la principales empresas de Venezuela. Ya hacía tres años que se había realizado el primer ejercicio y todo había resultado muy bien, se lograron acuerdos de valor agregado en un ambiente de respeto y entendimiento de los intereses y necesidades de ambas partes. Tanto el sindicato como la gerencia se habían formado con CIC – Cambridge International Consulting, en el método de negociación de la Universidad de Harvard y asumieron en la práctica la filosofía ganar – ganar.

La negociación se asumió no solo como la ocasión para actualizar los beneficios laborales, sino como un nuevo mecanismo de relacionarse ambas partes, para fortalecer la fuente de empleo y elevar el significado de la función de los trabajadores dentro de la empresa; sin duda estos logros hicieron sentir a todos mucha satisfacción. Los tres años de vigencia de la convención colectiva transcurrieron en un ambiente no solo de respeto mutuo, sino de reconocimiento del papel de cada quien.

Ésta era la segunda oportunidad que se realizaba la negociación; si bien había mucha confianza y ánimo por los antecedentes positivos, también existía cierta incertidumbre en cómo abordar este nuevo proceso y si los resultados serían los mismos que en la oportunidad anterior. “Aún cuando las partes sean las mismas y los antecedentes hayan sido positivos, cada negociación que comienza, siempre es un proceso diferente”, esa fue la primera advertencia que en el nuevo proceso de facilitación hice a cada uno de los interesados. En otras palabras: siempre debe abordarse un proceso de preparación cuando nos toca asumir nuevas negociaciones complejas. Efectivamente así se hizo y se dio inicio a la discusión.

Luego de establecerse las normas de las reuniones, como parte de un buen manejo de la comunicación, la gerencia le planteó al sindicato que si bien el proyecto de contrato había sido entregado con tiempo, y ya había sido estudiado por la empresa, era muy importante escuchar de viva voz los planteamientos más importantes contenidos en la propuesta sindical.

Efectivamente así se hizo y sin entrar a revisar la redacción textual de las cláusulas ni a debatir sobre cifras, ni entrar a tomar decisiones tempranas, se dio al sindicato el tiempo y la oportunidad de explicar sus razones abiertamente. Se centraron en conversar sobre el sentido de las propuestas, las realidades que giran alrededor de ellas, las situaciones que se presentaban y cómo se administraban las cláusulas en la realidad.

El sindicato escogió los temas más importantes para ellos, y pasaron a explicar con toda la atención de la gerencia el para qué de los planteamientos, el origen de ciertos reclamos y el fin último que con ello buscaban. Una de las premisas centrales en esta etapa, fue no empezar a poner números sobre la mesa, en el momento que por descuido se hizo, la conversación dejó de fluir, y como facilitadores del proceso retomamos la discusión y pusimos los números en el congelador, mientras se seguían indagando los verdaderos intereses de la partes.

El proceso que se desarrolló, fue para todos los presentes, lo que el psicólogo Abraham Maslow y el empresario Chip Conley llaman una “experiencia pico”. A medida que avanzaba la explicación de los sindicalistas sobre el sentido de sus propuestas, veíamos con satisfacción, pero aún con más sorpresa, que los planteamientos iban dirigidos a la preocupación que sentían por el mal uso de los recursos en algunas áreas de la empresa, en cómo en ocasiones había un retrabajo inútil y cómo por descuido de algunos supervisores o gerentes se pagaban horas extras innecesarias.

Planteaban que la empresa podía ser más eficiente y ahorrar dinero, y que ello naturalmente conllevaría una mayor rentabilidad, a conservar los puestos de trabajo y sin duda a mejorar los beneficios a los trabajadores. Pocas veces hemos visto un ambiente de diálogo tan profundo y sincero. Muchos al final de la sesión nos preguntamos,  ¿son sindicalistas o son gerentes?

Cuando logramos trabajar realmente sobre los temas de interés común y no nos centramos en posiciones somos más productivos. Las discusiones siguen y aún falta concretar las propuestas y los compromisos, pero el camino de los acuerdos nos augura resultados muy positivos para todos.  Tan pronto concluya haremos la reseña correspondiente.

Gustavo Luis Velásquez.

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