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Escuchar para aprender

Gerentes y líderes de todas las áreas necesitan desarrollar sus habilidades de comunicación, y entre ellas, la más importante probablemente sea la habilidad para escuchar a otros.

Tendemos a creer que con nuestras habilidades naturales es suficiente para mantener una comunicación eficiente con nuestros colaboradores, pero la realidad indica que como consecuencia de los obstáculos que aparecen día a día en este ámbito, los líderes, gerentes y supervisores, terminan dedicándole más tiempo del que deberían a movilizar y promover los cambios esperados. Es decir que el trabajo con otros se convierte en un consumidor de tiempo y energía adicional.

La experiencia indica que aquellos líderes y gerentes dispuestos a escuchar de manera eficiente, logran optimizar la inversión del tiempo dedicado a la supervisión.

Paradójicamente, escuchar es una se las destrezas menos desarrolladas en las personas que componen organizaciones de todo tipo. Probablemente esto sea así debido a que la estructura jerárquica de las organizaciones facilita la instauración de un estilo de comunicación mediatizado por las relaciones de autoridad, poder y la obediencia.

Sin embargo, la insistencia en el desarrollo de la habilidad de escuchar responde a las necesidades claras que tienen todas las personas (con autoridad o sin ella) de tener conversaciones productivas. Si asumimos que la actividad de escuchar es una posibilidad de aprendizaje, probablemente comience a cambiar la actitud a la hora de interactuar con otros. Escuchar para aprender.

Garantizar que  logramos un claro entendimiento, independientemente de las opiniones que podamos tener sobre lo que otros piensan, dicen o hacen,  más que una actitud deseable, es una responsabilidad para el líder.

Los procesos de liderazgo se tratan nada más ni nada menos que del cambio. Es natural  que en estas circunstancias, se generen todo tipo de reacciones en los sistemas o grupos de personas que estén sometidos a las presiones por lograr nuevas metas y mejoras en su funcionamiento. El ejercicio de liderazgo debe asumir como una tarea medular la adquisición de una conciencia plena sobre la importancia que tienen las voces que vienen de las personas inmersas en esos procesos.

Esa es una fuente de información valiosa, vital. No sólo por lo que supone contar con gente que conoce y tiene algo que decir en torno a posibles soluciones a las numerosas dificultades de los procesos de cambio y adaptación, si no que a menudo esas voces le reflejan al líder como un espejo, las características de su desempeño, de manera consciente o inconsciente. Otra sería la realidad si el líder no necesitara de nadie más para lograr los cambios, y se bastara solo. Pero nunca es así.

El líder en estos tiempos en donde los cambios son imperativos y las organizaciones requieren más que nunca del temple necesario para sortear problemas y adaptarse a nuevos y mejores niveles de desempeño, resulta indispensable que estos líderes no solo posean claridad meridiana de propósito y sentido de futuro, si no que además, asuman la capacidad de escuchar a otros como una gran oportunidad de desarrollo, como una palanca para aprender y seguir cambiando.

El objetivo es claro. Mejorar la capacidad para influir en otros optimizando nuestros recursos en tiempo y energía, y como consecuencia del poder asombroso que ofrece la habilidad de escuchar para aprender.

Alberto Suárez Ledo.

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